Querido hermano… si empiezo de este modo tan falso- en mí- ya te imaginarás que necesito algo.
Papá se ha cansado de que esté todo el día encerrado en mi cuarto conectado a internet. Al principio le parecía bien puesto que pensaba que estaba viendo porno… pero ayer -aciago día- descubrió que escribía artículos de opinión en mi blog. Decidió que eso no era cosa de hombres y -dudando de mi sexualidad- me ha enviado a trabajar a una plataforma petrolífera en el océano, pidiéndole de paso expresamente al responsable de la misma -casualmente es el deleznable tío Telésforo- que no tenga acceso a internet.
Comprenderás que no puedo abandonar tanto tiempo mi blog, internet está lleno de chacales y pusilánimes que están esperando la mínima oportunidad para clavar un puñal en la espalda al que pueden y robarle los patrocinadores y anunciantes.
Sabía que este día llegaría por lo que ya estaba preparado. Te adjunto un archivo con las reglas básicas para ser un bloger de éxito. Síguelas al pie de la letra y te deberé un enorme favor, incluso dejaría de publicar fotos y vídeos tuyos imitando al Fari mientras te aseas por las mañanas… y eso que es una de las cosas que mas visitas me generan.
Gracias por hacerme este favor y perdona que no me haya pasado a decírtelo en persona, pero la puerta de tu cuarto me pilla en dirección contraria a la de la calle y no quería perder mas tiempo.
Atentamente, Mercurio.
¿Qué mal he cometido en una vida anterior para verme en semejante tesitura? Odio enormemente al friki baboso de mi hermano. Siempre mirándome por encima del hombro y riéndose de mi al hablar con sus amigos “fíjate que mi hermano no sabe lo que es una pantalla AMOLED”… o eso decía que hacía. Puesto que todos ellos vivían en otras ciudades y solo hablaba con ellos por el internet ese.
¿Merecía que le ayudase ahora que lo necesitaba? ¡Por supuesto que no! era mi oportunidad de vengarme y pensaba hacerlo. ¿Cúal sería la mejor opción? Olvidar todas esas reglas, el blog , a mi hermano y que los pusilánimes esos le machacasen; desde luego es la solución mas sencilla.
Pero fallaría, mi hermano volvería algún día y se chivaría a papá y mamá. Aunque le hubiesen prohibido utilizar internet durante esos meses, el castigo no duraría siempre y me castigarían también a mí por no ayudarlo, y con cuarenta años no es plan. No, debía ser mas astuto que mi némesis ¡claro! haré todo lo que me ha pedido y así hundiré aún mas “su cosa esa”. A fin de cuentas no tengo ni idea de esos temas, aunque estuviese dispuesto a echarle una mano a mi hermano, nunca se me han dado bien las cosas esas raras de internet… lógicamente una persona que no sabe de un tema no puede tener la calidad de alguien que sí, e inexorablemente fracasaré en esa empresa.
Perfecto… la venganza es un plato que se sirve frío.
CONTINUARÁ.




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