El pecado de los hijos, la ignorancia de sus padres.

by Daniel on 10 junio 2010

Una compañera de trabajo estaba preocupada porque su hija va a comenzar la universidad. Nunca he entendido esta preocupación -siempre he opinado que uno estudia lo que quiere y luego trabaja de lo que puede- y estuve hablando con ella un rato sobre el tema. Su hija va a comenzar la carrera de sicología -una gran elección a mi modo de ver- y su preocupación era debida a que iba a hacerlo por la UNED (esa carrera no se cursa en esta ciudad) y no tiene confianza en que su hija estudie si no tiene la obligación de asistir a clase.

No sé a vosotros, pero a mí esta historia ya me chirría. En primer lugar me ha dejado muy clara la confianza que tiene en su hija.
-¿Suele sacar malas notas?
– No, es de las primeras de clase y siempre ha demostrado ser muy responsable.
– ¿Sabes que la asistencia a clase no es obligatoria en la Universidad?
– Si claro… pero no es lo mismo -patrañas-.

Viendo el cariz que tomaba el asunto, me disculpé sin darle excusas. Preferí irme a otra parte porque estaba seguro de terminar diciéndole alguna burrada. Unas semanas más tarde se me acerca pletórica, radiando felicidad y me dice:
-Dani, ya he convencido a mi hija, se va a matricular en magisterio. Ya tiene asegurado el trabajo para toda la vida.

Ojiplático me quedé oigan, se me cortó la respiración. Las siete de la madrugada y que alguien te venga con esa frase, te despierta las neuronas de una latigazo, garantizado.
-Perdón… ¿Qué hija? ¿Pero no se iba a matricular en sicología?
-Sí, pero afortunadamente le quité esa tontería de la cabeza. Con magisterio se está garantizando un trabajo fijo para toda la vida.
-Heeeeee, yaaaa, claarooooo. ¿Sabes cuántos miles de personas hay en España en el paro con esa misma carrera?
-¡Ah! Bueno, ya. Pero esos no han aprobado las oposiciones. Ahora solo tiene que terminar la carrera, aprobar un simple exámen de las oposiciones esas, y ya está. Trabajo fijo para toda la vida y donde ella quiera.
– Claro, ¿cómo no se le habrá ocurrido a esos miles de personas? ¿Me disculpas? Es que me estás revolviendo el estómago.

En esta historia no tengo muy claro que parte me irrita más:

1º Una madre que da por ciertas unas estupideces que, en caso de que se las crea ella misma, deberían invalidarla como mayor de edad y tener supervisión de un tutor legal.
2º Una hija que -a fin de cuentas ya es considerada adulta- deja a su madre elegir no ya solo lo que debe estudiar, sino en lo que va a trabajar durante el resto de su vida. Veo que ninguna se ha planteado el hecho de que descubra que no le gusta, no sirve para esa profesión… nimiedades vamos.
3º Se ha producido un giro de 180 grados en los deseos de la chica. Si una persona tiene muy claro lo que quiere estudiar debe intentarlo. Siempre hay tiempo de cambiar de carrera, pero dejarte ganar antes de cruzar la línea de salida… dice muy poco de una persona.
4º Si las dos se creen el cuento de: “Tú apruebas la carrera, luego un simple exámen de las oposiciones y a trabajar donde quieras”, mejor me callo mi opinión de ellas.

Estamos viviendo una época, en la que se nos está dejando claro a todos que por el mero hecho de tener una carrera Universitaria no nos garantizamos un puesto de trabajo. La crisis está dando un aviso, ni los funcionarios están a salvo de todo mal. ¿Y aún así, una madre quiere engañarse y obliga a su hija a que estudie lo que ella quiere? ¿Qué poder tiene un padre realmente sobre sus hijos?
Por si alguien no sigue mi podcast, yo soy padre y tengo una hija de 3 años, y lo único que tengo claro es que estudiará o trabajará en lo que ella quiera. Una persona debe tener la suficiente libertad como para poder tomar sus propias decisiones y equivocarse para madurar y aprender. Es algo que tienen nuestros dirigentes políticos. ¿Quién somos nosotros para negárselo a nuestra descendencia?
Nuestro deber como padres es educar lo mejor posible a nuestros hijos, ayudarles con los estudios mientras podamos e intentar responder a todas sus dudas lo mejor que sepamos. Una vez ya son adultos DEBEN ser ellos los que aprendan cual es su lugar en el mundo y tomen sus propias decisiones. Si realmente nos preocupamos por ellos y queremos ayudarles a elegir, deberíamos insinuarles que no vayan a la Universidad directamente, que se tomen un año sabático y busquen trabajo para ver realmente lo malo que es tener un trabajo basura. Incluso que salgan a trabajar al extranjero, que se busquen un trabajo en otro país y vayan para perfeccionar idiomas. Eso es orientar a un hijo, ¿pero convencerlo para que estudie una carrera que no se había planteado, para ser funcionario? Eso no es orientar a un hijo, es cortarle las alas y matar su espíritu antes de que floreciese.

Aunque por la parte de la hija, tampoco la entiendo. ¿Ésta es la nueva generación? Cuando me comentó que le interesaba la sicología me pareció una buenísima elección. Me dio la impresión de ser una chica madura, con curiosidad por el comportamiento humano y le gustaban los retos. Y en unos pocos días dejó todo eso por una carrera que lo único que le atraía era la posibilidad de presentarse a unas oposiciones y tener un puesto fijo. Realmente, ¿no os parece triste?
Obviamente no se puede juzgar a toda “la juventud” por este ejemplo, ni tampoco lo intento evidentemente. Pero sí me parece un dato que demuestra que mucha gente aspira únicamente a ser funcionario para tener un trabajo fijo y no tener que volver a pensar nunca mas en buscar empleo.
Si las cosas están mal es por esa mentalidad, la mejor época para equivocarse es cuando eres joven. Es más, equivocarse debería ser una obligación. ¿Qué piensas aprender si nunca has arriesgado? No es que hayas tenido una mala partida, si tu aspiración es colocarte como funcionario, es pretender llegar a la casilla final sin tan siquiera tirar los dados.
No estoy criticando a la gente que quiera ser funcionario, nada mas lejos de mi intención. Lo único que estoy criticando es la falta de espíritu y determinación de una persona joven. Una persona con esa edad debería tener alas para poder volar hacia donde quiera y así aprender y formar su carácter para cuando sea adulta…Y me parece imperdonable que se deje guiar por “su mamá” como cuando tenía ocho años y le pedía permiso para ir a una excursión.
Por favor, si sois jóvenes, intentad lo que queráis y equivocaros, que cuando seáis adultos os dará mas miedo y no querréis ni intentarlo.



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Roydeckard junio 10, 2010 a las 11:27

Buen articulo, como siempre, hace un rato habia escrito un comentario extenso y se me a ido el ordenador a tomar vientos, sin haber publicado, en fin.

Esta vez sere breve, Cuando eres joven, (es normal no saber que escoger, en mis tiempo de EGB no te orientaban que escoger para ir a la Fp o Bup. Hoy dia si, pero claro lo padres, siempre creen tener la razon de que futuro debe escoger su retoño.

Que padre no a pecado de querer orientar a su hijo hija por unos caminos que creen son e correcto para sus hijos.

A veces me pregunto porque no pondrian tambien una asignatura a los padres cuando sus hijos van a fp o bachillerato, asi ellos tambien podrian darse cuenta que no siempre tienen razon.

Eres padre, un joven padre, pareces tener las cosas claras, ojala no te desvies del camino cuando tu hija o futuros hijos/as llegen a ese momento de elegir.

No te conozco mas que por los articulos que escribes, pero me vale para definirte como una persona con los peis en la tierra, que sabra hacerlo bien.

Sobre esa chica y su madre, esta claro que la madre se equivoca de pleno, pero …. y si la hija realmente no queria estudiar sicologia? (solo es una hipotesis), quizas una cosa es tener cualidades para algo y otra es querer aprovecharlas.

Si existeria una carrera sobre equivocaciones, yo seria a estas alturas doctor en dicha carrera. Pero tengo claro que es mejor equivocarte por tus propios medios que dejar esa tarea a otra persona, si sale mal solo tendras a una persona que culpar (uno mismo) y no a los que mas quieres.

Un saludo y animo aun te quedan unos años hasta que te toque ver que futuro quiere coger tu hija. :P

Carlos Sogorb junio 10, 2010 a las 14:43

Ufff, primero voy a hacer de abogado del diablo y luego daré mi opinión.

Que la madre no está segura de que su hija sea lo suficientemente responsable es algo lógico,no tiene que ver con la confianza. Es una conducta social que se suele dar en padres inseguros, mi hijo es el más listo, el más guapo y el más atlético de todos los niños del colegio porque de lo contrario el error es mío. Los padres inseguros nunca están satisfechos con el rendimiento de sus hijos ya que se responsabilizan del mismo y al no existir la perfección siempre creen que no han hecho lo suficiente.
Probablemente esa madre tiene dudas respecto de los valores de esfuerzo transmitidos a su hija por su parte y si su hija al final hiciera lo lógico (no estudiar, que es lo que todos haríamos a esa edad) la madre pensaría que es culpa suya y no de su hija no haber transmitido de forma suficientemente intensa los valores de la formación a su hija.
¿Porqué la hija ha aceptado estudiar Magisterio? Pues básicamente porque ha recibido el mayor legado posible de su madre, el miedo a no ser lo suficientemente buena. Ella cree que si hace psicología y no triunfa, su madre le dirá “te lo dije” y se sentirá defraudada. Esa hija, al igual que su madre tiene miedo al fracaso. ¿Es lógica y lícita la postura de la hija? Desde luego que sí.
¿Porqué a ambas les parece el funcionariado una gran opción? Pues por el mismo principio de conformismo… En el momento consiga una plaza fija, no se me estará valorando diariamente y de esa forma las posibilidades de fracasar son menores, con lo que tendré que enfrentarme al fracaso menos veces y la responsabilidad de mis actos será menos traumática. ¿Es razonable esta postura por parte de madre e hija? Absolutamente razonable dentro de los patrones de su personalidad.

Ahora quiero hacer un mínimo comentario sobre el título del post, que sin duda sería un gran título para un libro.

La mayor ignorancia de un padre es no saber psicología (aunque no podemos culparles por ello, ¿verdad?)

Eysenck define la personalidad como un elemento vivo y dinámico que gira alrededor de cuatro patrones de conducta: el cognitivo (Inteligencia), el conativo (carácter), el afectivo (temperamento) y el somático (constitución) de este modo, la personalidad es “la suma total de los patrones conductuales presentes o potenciales del organismo, determinados por la herencia y el ambiente, se origina y desarrolla mediante la interacción funcional de los sectores formativos en que se originan estos patrones conductuales”.

No podemos elegir la inteligencia de nuestros hijos, ni la constitución neuronal, ni el temperamento. Lo único en lo que podemos influir es en su carácter y nuestro fallo radical es ese, creer que la personalidad de nuestros hijos será únicamente su carácter.

Ahora te diré lo que he hecho yo con mi hijo y lo que pienso hacer a partir de ahora.

Cuando nació, le cuidé como un bebé.
Cuando empezó a andar, le enseñé donde apoyarse.
Cuando aprendió a hablar, le enseñé a escuchar.
Ahora que aprende a pensar, le estoy enseñando porqué hay que hacerlo antes de actuar y las consecuencias de hacerlo al contrario.
Cuando empezó a interactuar con otras personas le aclaré el concepto de respeto.
Cuando él quiera, le enseñaré a leer y a disfrutar de la lectura.
Más adelante le enseñaré que no siempre se consigue lo que se quiere pero que lo importante es intentarlo. Que lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible hasta hoy… pero que él quizá pueda cambiar eso mañana. Que nunca se de por vencido. Que haga lo que quiera pero con pasión. Que una derrota no justifica el abandono. Que se responsabilice de sus actos siempre y que no tema el reproche ya que la única medida de sus actos la dará el mismo, yo por mi parte intentaré procurarle una buena vara de medir.

Pero sobre todo le dejaré hacer y equivocarse, confiando en que algún día pueda llegar a hacer con él lo que mis padres hicieron conmigo.

A título anecdótico te diré que hablando hace poco con mi madre le pregunté si había planificado de alguna forma mi educación y mi personalidad. Ella me respondió “claro que sí, durante años me dediqué a dejarte hacer absolutamente todo lo que quisiste para que aprendieras, limitándome a darte pequeñas indicaciones cuando te salías del camino, ayudándote a levantar cuando caías, dándote explicaciones de todo para que formaras tu propia conciencia, haciéndote responsable de tus actos y sobre todo diciéndote que te quería y que siempre estaría allí cuando me necesitaras”.

A veces me pregunto si no nos estaremos extra-limitando con nuestros hijos intentando que sean perfectos en lugar de ser buenos.

Bueno, lo dejo que me enrrollo más que una persiana.
Muy buen artículo Dani, felicidades de nuevo.

Delfar junio 10, 2010 a las 16:48

Por suerte o por desgracia aún no tengo la responsabilidad de ser padre, aunque como tío espero aportar todo lo que pueda a que mis sobrinos crezcan en todos los sentidos y eso implica arriesgarse, probar y equivocarse.

Yo he sufrido en mis carnes el dejarme convencer por mis padres y el sicólogo de instituto para ir a la universidad cuando yo hubiera sido muy feliz haciendo un módulo y empezando a trabajar. Con el tiempo sentí que perdí esos 5 años de la universidad, que fueron más unos caros años sabáticos que una experiencia satisfactoria y menos de cara al mundo profesional.

El consejo que propones (muy habitual en la cultura norteamericana) de pararse al acabar el bachiller y plantearse que se quiere hacer en la vida. Eso es algo que se ha perdido.

Creo que es culpa nuestra como sociedad el inculcar a los jóvenes esa tendencia a lo cómodo aunque no sea del todo satisfactorio, que renuncien pronto a sus sueños y se conformen con una vida sencilla y gris.

Me temo que es fácil que esa chica aunque tenga suerte y se convierta en maestra lo único que hará es perpetuar ese ciclo porque es muy duro enseñar sin vocación y lo único que conseguirá es no aprovechar la oportunidad que le daría el poder ayudar a moldear a los futuros ciudadanos. Estamos dentro de una terrible espiral difícil de salir.

Enigma junio 14, 2010 a las 21:55

Muchísimas gracias por vuestros comentarios.

Me encanta recibir comentarios, pero si encima son de la calidad de los vuestros no os lo podéis ni imaginar.

Roydeckard ojalá siga teniendo las cosas claras cuando mi hija continúe creciendo, espero no torcerme por el camino jeje.

Carlos tus comentarios son tan extensos como profundos, un placer poder leer tus opiniones, de verdad te lo digo. Siempre consigues aportar un punto de vista que yo no suelo tener en cuenta a la hora de escribir.

Delfar tu caso me es terriblemente familiar, yo también tuve que estudiar lo que mi madre decidió, aunque en mi caso lo hice únicamente porque yo no tenía la mas mínima idea de lo que quería y tanto me daba estudiar una cosa que otra…

Muchas gracias por vuestros comentarios, aunque parezca pesado lo digo de corazón.

Un saludo a taodos.

Andrea Stefania septiembre 6, 2010 a las 17:25

Hola he leido el artículo, y yo me encuentro en una situación parecida….
Este año empezaré Bachiller, tengo 16 años, y este año por primera vez en mi vida he suspendido matemáticas, pero las he recuperado.
Mi madre és médico, y ella quiere que yo también lo sea, pero a mi no me gusta, de hecho a mi me gustan cosas muy distintas a las suyas, y ahora sinceramente no se en que rama de bachiller matricularme, por que mi madre quiere que vaya por ciencias, y eso que quiero ser crominologa, que también puedo acceder por ciencias sociales, que se me dan mucho mejor, ya que este año he tenido dificultades con ciertas materias, pero mi madre no acepta eso, y precisamente hoy me ha dicho que si no voy a estudiar un bachiller de ciencias, ella no piensa pagarme nada, y que me vaya a un instituto público y que me las arregle yo con los libros y el dinero, y que no voy a ser nada en esta vida y que para ser alguien hay que sacrificarse, pero yo pienso, ¿por que vas a sacrificarte por estudiar algo que no te gusta?
POr que sinceramente yo lo que quiero ser es algo que tenga que ver con las Artes, por que me encantan, sin embargo, a mi madre no, y estoy que ya no se ni que hacer y que ya no puedo mas….

Enigma septiembre 8, 2010 a las 21:04

Hola Andrea.

Sinceramente siento mucho que estés en esa situación. Conozco varios casos similares al tuyo y no se puede aconsejar nada en ese aspecto…

Tu eres la única que conoces a tus padres y sabes lo que deseas. Conozco también algún caso de gente que ha estudiado primero lo que han querido sus padres y luego han vuelto a estudiar lo que ellos querían… con la consecuente pérdida de tiempo que ello conlleva, y que tarde o temprano se han tenido que enfrentar a sus padres.

Lo único que puedo decirte es que ánimo y suerte con la decisión que tomes, sea cual sea.

mcorpsal enero 4, 2011 a las 22:22

A diferencia de otros paises casi todos los estudiantes que conozcon dependen economicamente de sus padres, al no poder tener más independencia si estos deciden que tienes que estudiar lo que ellos querrian haber echo, no te dejan otra opcion.

Yo tuve que pasar por el aro, aceptar estudiar algo que no queria, para tenerlos contentos, y cuando se dieron cuenta del panorama real me dejaron elegir, y volver a emprezar; por lo que salvo que consiguas convenzerlos y será algo muy duro vas a tener que dejar que ellos se equivocen primero.

Mi primo estuvo 4 años estudiando y suspendiendo asignaturas de una carrera que no le gustaba, y cuando por un amigo conocio otra que si le gustaba, se cambio y se involucro de una forma nunca antes vista.

Para todos aquellos que en su dia no pudieron estudiar para aquello que les gusta solo puedo decir: que a Roma tambíén se puedde llegar dando un rodeo.

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