Si comenzamos a interesarnos por la productividad personal e intentamos implantar algún sistema en nuestro día a día, -como puede ser el GTD- hay una cosa que puedo asegurar aún sin saber nada de vosotros: queréis hacer un cambio en vuestras vidas y comenzar algún proyecto. No tiene porque ser empresarial, un nuevo hábito diario o sacar mas tiempo para la familia o aficiones son incluso mas habituales.
Nos quedamos quietos unos segundos y nos preguntamos ¿por qué pasan los días tan rápido sin darme cuenta de ellos? La respuesta es sencilla, no hacemos nada especial en ellos. Si echamos la vista hacia atrás -los días de colegiales son el mejor ejemplo- nos es fácil recordar que un año duraba una década y los nueve meses del curso escolar un siglo entero.
more> Antes, en un solo día escolar nos daba tiempo para muchísimas cosas:
- Íbamos a clase, jugábamos, nos peleábamos con algún capullo de la clase de al lado -o de la propia si era necesario-
- Veíamos los dibujos mientras comíamos.
- Leíamos un tebeo o libro mientras simulábamos hacer los deberes.
- Quedábamos con los amigos para jugar a fútbol.
- Mas dibujos mientras merendábamos y vuelta a leer tebeos mientras simulábamos continuar estudiando…
Solo de recordarlo ya estoy cansado madre mía. ¿Y ahora? Nos levantamos, vamos al trabajo, comemos, llevamos a los niños al parque para que jueguen -si se tienen claro- o nos tumbaos en el sofá para ver cualquier cosa que echen, ocasionalmente se puede quedar con algún amigo para tomar algo en un bar ¿menuda diferencia no?
Cuando somos conscientes de esta realidad es cuando nos preocupamos y queremos cambiarla. De golpe y porrazo queremos hacer un millón de cosas y, por supuesto, debemos hacerlas inmediatamente. Como ya comenté debemos frenar nuestro impulso inicial y ser realistas. Elegir solamente una o dos de de ellas y dedicar un par de minutos a analizarlas y ver realmente cuales son viables.
Es muy complicado saber que proyecto podemos comenzar. Si no hemos intentado con anterioridad un proyecto similar no tenemos un referente del tiempo que realmente vamos a poder dedicarle, ni de cuantos días vamos a tener ganas de sacrificar ese tiempo -recordemos que seguimos siendo humanos y hay días que, simplemente, no tenemos ganas de hacer absolutamente nada-.
Aquí viene la clave del artículo que estoy escribiendo: fracasar. Si realmente queremos culminar con éxito algún proyecto -sea del calibre que sea- debemos intentarlo y fracasar. Es la única manera de saber que puntos son los mas complicados, en los que deberemos invertir mas tiempo, y saber igualmente si un proyecto nos viene excesivamente grande o se nos queda corto.
Al comenzar algo debemos tener en cuenta que en la mayoría de los casos no lo vamos a conseguir. ¿Eso es malo? en absoluto, todo lo contrario. Es la única manera de poder crecer y el primer paso que debemos dar para poder llegar a triunfar. Si tenemos la suficiente entereza para comenzar algo, realmente podremos ver los problemas que tenemos y pensaremos como ir solucionándolos, hasta que finalmente nos encontremos con uno que no podemos salvar.
Llegados a este punto es cuando veremos de que madera estamos hechos. Ahora podemos meditar sobre cómo enfocamos el proyecto, si fuimos capaces de prever todos los contratiempos con los que íbamos a tropezar y, lo mas importante, si le pudimos dedicar el tiempo que calculamos inicialmente. ¿Se parece remotamente lo que hicimos a lo que teníamos planteado hacer? En la mayoría de los casos no será así -y es lo normal tranquilos, jeje-.
Es posible que ahora penséis que, si vais a fracasar ¿para qué intentarlo? Mejor nos quedamos tumbados en el sofá. Si pensáis eso, adelante, el sofá suele ser un buen sitio para tumbarse. Pero si de verdad queréis cambiar algo de vuestra vida adelante, si sabes que te vas a caer duele menos.
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Wow, filosofía escondida en autoayuda, me encanta. Seguramente esté equivocado en mi análisis pero voy a comentar lo que yo he entendido leyéndolo.
Se trata de pura lógica metodista. Prefiero hacer y equivocarme. Sólo sé si hago. Es tan antiguo como la propia ciencia. La única verdad está en los hechos, no en las hipótesis.
Si el fondo era ese, me parece muy buen artículo y más profundo de lo que parece a simple vista, aunque esta vez creo que no lo has conseguido desarrollar tan claramente como otras.
Felicidades de nuevo, no obstante por hacernos pensar un ratito de vez en cuando.
Y gracias.
No siempre es correcto la expresion de “si sabes que te vas a caer duele menos”, hay personas que se inmunizan, otras que no. y a cada intento y fracaso es mas doloroso, si el “porcentaje de logros y fracaso se igualan, vale, pero cuando a veces las derrotas son mas numerosas…
En fin no quiero ser pesimista y solo he escrito un contrapunto, buen articulo como siempre, un saludo.
Carlos has acertado de pleno en tu apreciación, gracias jeje. También es cierto que no lo he desarrollado de la mejor manera posible. Me estaba extendiendo demasiado y preferí “cortar” y dejar el resto para otro artículo, sino la extensión sería excesiva, considéralo como una introducción mas que como un artículo propiamente dicho jeje. Y gracias por comentar.
Obrían tienes que tener en cuenta que nunca se va a igualar la balanza entre logros y fracasos. Fracasar es muy fácil y triunfar muy dificil. Lo importante es tener paciencia para seguir intentándolo y tener la certeza de que en alguna ocasión triunfarás… y cuando llegue ese momento saber disfrutarlo y que te sirva de aliciente para continuar en una meta nueva.
También debes tener en cuenta a que llamas “éxito” si esperas pegar un pelotazo y forrarte eso no es éxito… es un milagro jeje.
Una matización Obrian:
Aunque efectivamente hay gente que no siempre se recupera de ciertos fracasos, no es menos cierto que si se logra encontrar el “punto de aguante” de dicha persona, cada fracaso que esté por debajo de dicho umbral (y que sea por lo tanto soportable para esa persona) le fortalecerá. Cada cual debe de buscar ese umbral empezando por abajo para luego ir subiendo. El cerebro humano es muy complejo pero los procesos de desarrollo son siempre igual y eso se utiliza en los procesos de rehabilitación psiquiátrica. Poco a poco se le van planteando problemas al paciente en los que si bien se sabe que fracasará, se conoce que no lo traumatizarán para luego incrementar su confianza.
El problema radica en no entender que cada persona tiene un límite de tolerancia al stress que puedan producir las situaciones, incluída la gestión de los fracasos.
Os recomiendo echarle un vistazo a esto http://goo.gl/gm0h
Hay gente que tiene su “nivel de tolerancia” por ejemplo en 91 puntos Holmes y hay gente que tiene 154. Además ese nivel de tolerancia depende de factores genéticos, educacionales, sociales y ambientales y no es fijo a lo largo de la vida sino que va cambiando y evolucionando como os he comentado arriba.
Muy interesante tu artículo, creo que el fracaso es una parte natural de nuestras vidas y está en nosotros aprovecharlo para crecer o dejarnos tumbar por el mismo.
Si aceptamos el fracaso como una posibilidad nos damos la oportunidad de reconocer que no somos perfectos y que debemos aprender de nuestros errores y obstáculos en la vida para llegar a ser mejores con el tiempo.
Por cierto, me encanto la frase “si sabes que te vas a caer duele menos”.
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